
No pude hacer un pacto con el tiempo... y vi como las agujas del reloj, lentamente amenazaban un ocaso.
Me pregunté mas de una vez si yo podría haberlo evitado; y no encontré el motivo ni el momento en que todo se perdió.
También recuerdo su última mirada... esa en la que solía perderme entera.
Hubiese eternizado su último aliento, la última huella de su risa... si hubiese sentido que jamás regresaría...
Hoy veo desde lejos la inquietud agitada de su espíritu y puedo oler el perfume de su distancia.
Vuelvo a mirar mis manos... todavía siento su piel.
Saboreo mis labios... y su boca tibia regresa...
Sus pasos se siguen escuchando al lado de los míos... Será tal vez, mis ganas de creer que aun sigo su camino.










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